Solemnidad de todos los Santos y conmemoración de los fieles difuntos

Horario de misas en la parroquia de Santa María de la Encarnación (capilla del Ave María):

Lunes 31 de octubre: Vísperas de todos los Santos - 19:30 horas.

Martes 1 de Noviembre: Solemnidad de todos los Santos - 9:30 horas.

Miércoles 2 de Noviembre: Conmemoración de los fieles difuntos a las 20:00 horas. Solemne eucaristía en sufragio por el alma de los fallecidos, especialmente por los hermanos de esta Corporación y los miembros de nuestra feligresía.

"Mediadora ante el Mediador"

Estimados hermanos, fieles y devotos, os transcribimos la homilía que nuestro párroco y director espiritual Rvdo. Padre D. Santiago Correa pronunció desde el altar de nuestra Catedral, en la pasada Estación de Penitencia. Una bella catequesis, cercana y a la vez cargada de un profundo contenido teológico, acerca de la figura de María, Madre y Mediadora, tras la lectura del Santo Evangelio según San Juan:

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.

Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.»

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

Palabra de Dios.

Queridos cofrades de la Hermandad del Nazareno Redentor del Mundo y Nuestra Señora Mediadora de la Salvación.

Junto a la cruz están María, la Madre de Jesús, y su discípulo predilecto Juan el evangelista. A ellos Jesús dirige lo que puede considerarse su último encargo antes de morir, como una especie de testamento. "He ahí a tu hijo" dijo dirigiéndose a su Madre que va a quedarse sola. "He ahí a tu madre", lo dice dirigiéndose al discípulo amado.

Una nueva familia surge en el nuevo reino de Dios. Cristo desea que su madre, no vuelva a su familia de parientes lejanos, sino a la nueva comunidad que Él ha fundado. También Cristo desea que Juan, como su nuevo hermano y que representa a toda la humanidad, tenga por madre a su propia madre. De una maternidad física pasa a una maternidad espiritual. Desde la cruz nace una nueva maternidad. Hasta ahora, María es Madre de Dios, desde ahora va a ser madre de toda la humanidad representada en San Juan.

Toda madre terrenal ama profundamente a sus hijos, los alimenta, los defiende, los ayuda, quiere para ellos lo mejor. María, como madre espiritual de la humanidad, quiere a todos sus hijos, los ampara, los protege, es decir ejerce su función de Madre-Mediadora; su alumbramiento comienza en el Calvario, en medio de inefables tormentos, evocando así la suerte de toda madre: "darás a luz con dolor" como Dios le dice a Eva la madre de la humanidad física.

Juan el evangelista acoge en su casa a María, como su propia madre. Se comporta como buen hijo. Nosotros, representados en la figura de Juan hemos de celebrar el tener una Madre en el cielo que cuidará nuestro peregrinar en la tierra.

Con la muerte de Jesús se hizo de noche. Pero la Luz nunca se apaga. Llega Pentecostés y María nuevamente queda inundada por el Espíritu Santo. Con su presencia alienta a los apóstoles en su cometido misionero. Y ya en el cielo, después de su Asunción, como dice San Bernardo es "Mediadora ante el Mediador". Se convierte en el camino hacia Dios. Es el puente que une la humanidad con la divinidad. Es la puerta del cielo. Es la fuente de todas las gracias. Y es nuestra intercesora ante Dios.

No debemos olvidar la conducta del evangelista San Juan: él acogió a María en su propia casa. Nosotros hemos de acogerla en nuestro corazón.

Durante la persecución antisemita del pasado siglo, un ilustre escritor Julien Greem pronunció estas palabras: "Seremos del todo felices si a la hora de la muerte podemos obtener las oraciones de una hebrea llamada María". (Journal III, p. 225).

Y la oración del Ave María termina con una súplica que bien merece recordarla y repetirla: "Ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte".

Que así sea.

Comienzan las catequesis de confirmación

El sábado 22 de octubre a las 10 horas comienzan las catequesis de confirmación en nuestra parroquia de la Encarnación.

Se han formado dos grupos, uno que recibirá la catequesis los viernes por la tarde y otro grupo los sábados por la mañana.

La fecha de la primera de las catequesis de cada grupo será:
Grupo A Sábado mañana: 22 de octubre a las 10 h.
Grupo B Viernes tarde: 28 de octubre a las 19 h.

Si todavía estas interesado en recibir el Sacramento de la Confirmación puedes mandar un email a la dirección correo@hermandadmediadora.es o contactando a través del teléfono 610709453.

San Manuel González García, el «obispo de los sagrarios abandonados»

El pasado domingo 16 de octubre durante una ceremonia en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el Papa Francisco proclamó santo al que fuera obispo de Málaga, desde 1916 hasta 1935, Manuel González García (1877-1940), fundador de las Hermanas Nazarenas y promotor de la devoción a la eucaristía.

Alrededor de 140 peregrinos de nuestra diócesis, presididos por el obispo, D. Jesús Catalá, participaron en la Eucaristía en la que el papa Francisco declaró santo al prelado que construyó el Seminario de Málaga y en el que plasmó la esencia de su mensaje eucarístico y sacerdotal. 

Dentro de la gran riqueza que tiene la espiritualidad del ya san Manuel González, podemos señalar cuatro aspectos principales: Jesucristo-Eucaristía, los sacerdotes y la formación de los mismos, la catequesis y la cuestión social.

Con respecto a la importancia que él dio al fomento de las vocaciones sacerdotales y su formación en el Seminario, recordamos este pensamiento del santo: «Mi único sueño pastoral: ¡formar y conservar muchos y cabales sacerdotes! ¡Tengo tan metido en lo más hondo de mi alma lo que puede un cura! ¡Creo y confío tanto en el poder del sacerdote que cree y confía en su sacerdocio!»

Para forjar y educar esos sacerdotes D. Manuel piensa en un Seminario sustancialmente eucarístico y bajo la figura del Buen Pastor, dos signos nos lo explicitan en la Capilla que él diseña: el impresionante sagrario y la gran cruz en cuyo centro está la imagen del Buen Pastor, con la petición: Pastor Bone, fac nos bonos pastores, animas pro ovibus ponere promptos (Pastor bueno, haznos buenos pastores, dispuestos a dar la vida por la ovejas). Él escribe: «Mis seminaristas se van a criar viendo ese Pastorcito Eucarístico todos los días, y ¡haciéndole esa oración!».

Él sueña con un Seminario andaluz, que se parezca a los pueblos de los que venían muchos de sus seminaristas, donde se busca lo que la sociedad necesita: sacerdotes cabales, de cuerpo y de alma de apóstoles. Un Seminario «por dentro» que conlleva siembra, cultivo y cosecha.

La siembra, nos la muestra un mosaico a la entrada de la capilla, que debe ser el cimiento de la formación, la semilla de la mejor calidad: «En este jardín cultivado por la piedad sacerdotal, la ciencia eclesiástica y el celo pastoral se siembran jóvenes de cabeza, corazón y padres buenos». Tan buena siembra debe producir una hermosa cosecha, que también plasma en otro mosaico con estas palabras: «Promover a la santa Madre Iglesia de sacerdotes-hostias que consuelen al Corazón Eucarístico de Jesús, salven a las almas y hagan felices a los pueblos». Desea formar sacerdotes-hostias que den gloria a Dios y que estén por completo dedicados a la salvación de las almas y a la felicidad de los pueblos. En un significativo gráfico de la pequeña galería de entrada de la llamada Granja del Buen Pastor, que era la portería del Seminario, D. Manuel hizo grabar unas palabras a primera vista bien claras para quien llegaba: «No ganapanes, sino ganaalmas». Así son quienes han de entrar en el Seminario. Y como nunca se siembra y se pasa a la cosecha directamente, sino que se necesita una ardua, hermosa y paciente labor intermedia, que es el cultivo, D. Manuel tiene unos principios muy claros que han de tenerse en cuenta en la formación sacerdotal y que constituyen el alma del Seminario: la piedad sacerdotal, el celo pastoral, la ciencia eclesiástica y la disciplina familiar.

Una obra maestra en la que el Sagrario es el centro del edificio y, puede decirse que, alrededor de él se construye todo lo demás. Quien diseñó dicho edificio hoy es propuesto como modelo de santidad. El Papa San Juan Pablo II lo propuso como "modelo de fe eucarística".

Sus restos descansan en la capilla del sagrario de la catedral de Palencia. Sobre su tumba se lee una última voluntad: «Pido ser enterrado junto a un Sagrario, para que mis huesos, después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén siempre diciendo a los que pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No lo dejéis abandonado!»

El pasado Miércoles Santo, el retrato del ya san Manuel González García, lució en la candelería del trono de la Santísima Virgen Mediadora, encima del farol que cobijaba la imagen de nuestra patrona la Virgen de la Victoria, para pedir por los beneficios espirituales de su canonización. Hoy ya damos gracias a Dios y nos sumamos al gozo y la alegría de nuestra diocesis por su subida a los altares.

Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno Redentor del Mundo y Nuestra Señora Mediadora de la Salvación
Parroquia de San Patricio de Málaga

Stacks Image 8