¡Feliz 2020!

Queridos hermanos, cada 31 de diciembre solemos hacer un pequeño balance de lo vivido en el año que dejamos atrás y lanzar una mirada al año que se nos presenta. En esta ocasión queremos poner el foco en el hoy, en el día a día.

Quizás, los cofrades nos centramos mucho en los proyectos a largo plazo y, en nuestra hermandad, desde luego que no nos faltan. La casa de hermandad, la terminación de nuestros tronos o el XXV aniversario fundacional marcan nuestros objetivos con vistas al futuro.

Pero, el futuro es hoy. El futuro se construye en base al día a día de la vida cotidiana. Y es por ello que queremos recordaros a vosotros, hermanos, que la hermandad no es un proyecto de futuro, es una forma de vida dentro de la iglesia.

Hay muchas formas de vivir la hermandad. Se puede participar en la albacería, en las gestiones administrativas, en las labores de caridad, en las actividades formativas o simplemente en la participación en los cultos internos o vistiendo la túnica el Miércoles Santo.

No hay parcela innecesaria o ámbito más importante que otro. Las maneras de disfrutar de nuestra hermandad son muy variadas y todas totalmente necesarias y a la vez satisfactorias.

Es por ello que os invitamos a que seáis partícipes de ella. En vuestra libertad personal está la manera de hacer uso de vuestra condición de hermano. Pero os pedimos que lo hagáis, que no seáis solo un número y que dediquéis un poco de vuestra vida a vivir la hermandad. Siempre hay un momento para ser cofrade y siempre hay una forma plena de serlo.

Hermanos, fieles y devotos, que el 2020 sea venturoso para nuestra labor de evangelización y que el Redentor del Mundo y su Madre, Mediadora Nuestra, nos colmen de salud de cuerpo y alma para trabajar por su devoción.


Salvador De los Reyes,
Hermano Mayor

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